Ayer pasé por delante de la mezquita de la M30 y me quedé alucinada. Hace un par de años empezaron a añadir celosías a las ventanas de un edificio que según recogen en su web se terminó en 1992.
El edificio original de la mezquita era una maravilla arquitectónica, con una pureza de líneas increíble y de un blanco deslumbrante.
En cambio, el actual ha convertido el edificio en un pastiche que toma las tejas, celosías y una especie de balconcillo en el minarete como señal de identidad.
Una auténtica pena.
martes 22 de marzo de 2005
La mezquita de la M30
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